Los trabajadores, hombres y mujeres, pueden enfrentar una serie de contingencias relacionadas a su oficio o profesión, al paso del tiempo o a la salud. Entre ellas, cesantía, maternidad, vejez y fallecimiento. También, enfermedades y accidentes que pueden ser de origen común, o bien laboral.

Las situaciones descritas pueden generar una disminución del ingreso del trabajador y, por tanto, derivar en la necesidad de aumentarlo, o bien, en la posibilidad de caer en vulnerabilidad. En respuesta, para velar porque las personas dispongan de lo esencial para el diario vivir, los países desarrollan sistemas de previsión social, según sus capacidades y configuración política, buscando proteger a su población.

En Chile la seguridad social, que es el paraguas conceptual del sistema previsional y sus componentes, es un derecho garantizado para todas las personas, según consigna la Constitución en su Artículo 19 número 18.

La Carta Magna alude a que diversas leyes especiales regulan el ejercicio del derecho a la seguridad social. Además, señala que la acción del Estado estará dirigida a garantizar el acceso de todos los habitantes al goce de prestaciones básicas uniformes, sea que se otorguen a través de instituciones públicas o privadas. Asimismo, indica que a través de leyes se establecen cotizaciones previsionales, las que tienen por objetivo financiar los diversos mecanismos del sistema previsional.

El sistema previsional es un conjunto de políticas públicas que protegen a las personas en diversos ámbitos y ante contingencias que pueden mermar sus ingresos. En Chile se han definido cuatro grandes áreas en las que actúa la previsión social. Los enumeramos a continuación.

Conoce sobre cada uno de ellos en el panel lateral